10 Consideraciones a tener en cuenta antes de plantear un divorcio

  1. Igualdad de derechos de los hijos: todos los hijos tienen igualdad de derechos, con independencia de que sus padres hayan contraído o no matrimonio. Por lo que, las leyes y medidas que les amparan son las mismas. Si bien en el caso de las parejas casadas en la resolución que se dicte además de las medidas relativas a los hijos menores, se incluirá el pronunciamiento de divorcio que se otorga de conformidad a cada proceso elegido. El más rápido sigue siendo el Divorcio Notarial, que lleva algo más de dos meses.
  2. Cuándo buscar un abogado: una vez que seas consciente de que existe la posibilidad de que se produzca la ruptura del vínculo matrimonial, es fundamental acudir a un buen especialista para que lo asesore antes de tomar una decisión. Y ello, porque los actos vinculan a a las partes, por lo que cualquier acción puede tener repercusiones en un ulterior proceso de divorcio o medidas paterno filiales.
  3. No buscar culpables: por difícil que sea asumir una ruptura, en un proceso de divorcio no hay culpables. Sólo tienes que pensar en velar por los intereses del menor, que se traduce en garantizar que mantenga el contacto con ambos progenitores y que sus necesidades sean cubiertas a través de la pensión de alimentos. En consecuencia, no hay que partir de la base de que el miembro de la pareja que ha provocado el divorcio debe o va a ser castigado.
  4. La tenencia y custodia: es un error asumir que la tenencia y custodia de los menores se otorga siempre a la madre por el mero hecho de serlo. La tenencia y custodia se concede al que sea el cuidador principal en el momento del divorcio. Otra cosa es que históricamente la cuidadora principal ha sido la madre, razón por la cual habitualmente se le otorga la custodia. Esta situación, con el tiempo ha empezado a cambiar en la sociedad, lo que se va reflejando en las resoluciones judiciales, en las que cada vez se otorgan más custodias a los padres, así como en los cambios legislativos, tendentes a que se normalice el ejercicio de la tenencia y custodia compartida por ambos progenitores.
  5. Relación con el progenitor no custodio: el interés del menor implica que éste se relacione con el progenitor que no tiene la custodia de la forma más amplia y flexible posible. Por ello es que cada vez son más los jueces que para garantizar ese derecho y siempre que sea posible, establecen regímenes de visitas con más tiempo que inclusive permita a los menores pernoctar durante la semana con el progenitor que no tiene la custodia, además de los fines de semana alternos. Todo ello orientado a evitar la llamada “alienación parental”, que es definido como el estado mental de un niño cuyos padres están involucrados en un divorcio altamente conflictivo y es influido fuertemente por uno de ellos, rechazando relacionarse con el otro sin justificación legítima.
  6. La pensión de alimentos: se fija en función de las necesidades del menor, debiendo ambos progenitores asumirlos en proporción a sus ingresos y no necesariamente por la mitad. Por ello, no se puede tomar como referencia  la pensión de alimentos que percibe o paga otra persona. Ni asumir que el ejercicio de una tenencia y custodia compartida, implica automáticamente la inexistencia de alimentos o que éste recaiga sólo en uno de los progenitores. Así que la pensión alimenticia se fijará en atención a la situación concreta de cada familia y este comprende alimentación, vivienda, educación, vestido, salud (seguro médico), entre otros teniendo en cuenta los gastos del menor o de las necesidades especiales que pudiera tener.
  7. Hipotecas: con independencia de los ingresos que pudieran tener cada cónyuge o incluso si carecen de ello, la hipoteca deldomicilio familiar se abonará en función de la cuota de propiedad de cada uno. De tal forma que si están bajo el régimen de gananciales, le tocará el cincuenta por ciento a cada uno. Lo que implica seguir pagando. Esto en el supuesto que no existiera acuerdo sobre el pago, ya que de existir la posibilidad de que uno de los cónyuges no pueda hacerlo, debería negociarse la mejor manera de que se asuma temporalmente el cien por ciento de este pago hasta que el otro cónyuge pueda asumir esta responsabilidad financiera que muchos problemas puede tener si no se maneja convenientemente.
  8. ¿Proceso judicial o vía notarial?: en un proceso judicial se obtiene una sentencia, la cual llevará un buen tiempo conseguirla. En la vía notarial esto es más flexible y rápido, se requiere entre otras cosas, presentar un convenio donde consten los acuerdos arribados por ambos cónyuges, pero no debe olvidarse que lo plasmado en dicho convenio, será lo que prevalezca en caso de desacuerdo entre ambos. Por ello es necesario que este documento sea redactado por un especialista que se anticipe a los eventuales problemas que surjan durante la vigencia del mismo.
  9. Liquidación de Gananciales: cuando el divorcio es de mutuo acuerdo, es posible incluir la propuesta de convenio, la cual contendrá la liquidación de los gananciales, más no será posible si no hay acuerdo sobre el divorcio, ya que este se debe tramitar en otro proceso.
  10. La pensión compensatoria: esta pensión debe corresponderle al cónyuge que al momento del divorcio carezca de recursos económicos y que  como consecuencia del mismo quede en estado de indigencia. Es una ayuda al cónyuge al que el divorcio deja perjudicado económicamente o en situación de desamparo o en estado de necesidad, así este haya dado motivo a la causal del divorcio. Esta pensión se establece hasta que desaparezca el estado de necesidad o contraiga nuevas nupcias.

Con todo este conocimiento previo, entenderás que un divorcio puede ser saludablemente llevado y afrontado. Es cierto también que alrededor de estos procesos hay una serie de creencias generalizadas, en las cuales se induce a pensar que podemos sacar el máximo provecho del otro cónyuge, de ser el caso, lo que genera falsas expectativas respecto de lo que se puede obtener por sentencia. Y por este cúmulo de ideas pre concebidas, las partes inician un procedimiento contencioso largo y angustiante, que no solo perjudica sustancialmente el desarrollo de los hijos, si no que hace daño a ellos mismo, ya que la sentencia no siempre cubre las expectativas creadas. Por lo que se recomienda tratar de ponerse de acuerdo en todo y recurrir a los mecanismos más idóneos y recomendables en estos casos.